Imaginario 24
Febrero 2011
Para comenzar
Este año Ediciones LB participó, por primera vez, de una fiesta típica de Balcarce. Me refiero a la Fiesta del Automovilismo. Estuvimos acompañando con un pequeño stand en la plaza.
Debo decir que la experiencia ha sido realmente positiva.
Fue, como dije, una Fiesta. Una Fiesta de los balcarceños, para y desde Balcarce, con invitados de otras ciudades y varios turistas.
¿Y esto qué nos dice?
Esto habla a las claras de participación e identidad. Hasta de necesidad de expresión.
Habla de una ciudad con ganas; un pueblo que, si le dan, responde. Este pueblo que, en definitiva, es todos lo pueblos.
A la gente, al pueblo, insisto, siempre hay que tomarlo en cuenta. Porque cultura no son solamente un montón de libros, sino también, la manifestación popular.
Hacer una seria introspección al respeto sirve para mejorar las cosas a tiempo.
Si no me creen, lean los diarios.
Lisandro Bechir
Reunión familiar
-Mafalda es lindo nombre- dijo tía Su.
-¡Hay, no! Ponele Frida nomás, nena.-Exclamó la abuela.
-A Charly y a mi nos gusta mas Mafalda. Pero…
-La van a cargar- agregó mi padre desde el otro extremo de la mesa.
-La abuela tiene razón- se metió Cristina, mi hermanita solterona, a la que le decíamos Fifí- Y pa´, también.
-Entiendan que es decisión de ellos- dijo tía Su sirviéndose más ensalada de papa y huevo.-Los chicos deben ser libres de elección.
-¿Y la familia, qué?- ¿No tiene importancia? – manifestó la abuela, todo arrugas.
-Oíla a la abuela- punzó Cristina agregándole más sal a la carne.
-¡Nena, la presión!- dijo la tía Su con voz de fumadora empedernida.
-Acordate que en la familia somos casi todos hipertensos.-dijo la abuela, sabiamente.
-Hasta el día de hoy ninguno murió de eso. –retrucó Fifí.
-Es cierto- afirmó papá embadurnando de chimichurri el chorizo.
-Le van a poner segundo nombre, supongo-agredió Cristina, que estaba en todas.
-No- dije a secas.
-¿No?- exclamó la abuela, ahogándose con el vino.
Cuando terminó de toser y escupir un pedacito de lechuga, demandó- ¡En la familia todos tienen, al menos, dos o tres nombres!
-Y todo para que después le pongan un apodo de por vida: Pocha, Porota o Micha- se rió papá.
-¿Lo decís por mi?- se crispo mamá.
-No, Pochita. A vos te queda lindo- la calmó papá mordisqueando el embutido de cerdo.
Cristina se rió abiertamente y mamá la miró de reojo, molesta.
-¿Y si es varón?- preguntó la abuela.
-La ecografía dice que es varón, nona. Por eso…
-¿Nona? Más respeto con mi nombre. Me llamo Juana Aurora Beatriz Saror de Benegas.
-Papá te decía Bochi- dijo mamá, en chiste.
-Tu padre, si. Pero, él era el único con autoridad para hacerlo.
-Lili- dijo papá hacia mí- ¿Cuándo vuelve Charly?
-Mañana, pa.
-¡Cacho! ¡Basta con el chimichurri ¡- lo retó otra vez mamá.
Julio Barnes
No lo amo
Es una pena que mi vecino me ignore. No lo amo, ni lo quiero.
Simplemente me gusta algo de su indiferencia. Parece ficticia, demasiado prolongada.
Necesito la suspensión de eso. Lo necesito a él sin camuflaje.
Reconozco que es mi guerra, mi lucha. Y me agradaría que él participara de modo conciente.
Estoy tentada en decírselo.
Ignoro si lograré cautivarlo con mi revelación. Eso si, estoy segura que dejará, de ignorarme.
Ay, no creo soportar más tiempo esta situación. Me gusta él y la situación que provoca, esa idea de misterio que penetra en mí.
Y si lo espío es porque tengo la impresión de que lo está esperando.
Me espera y también me espía.
Creo que estoy loca o, al menos, enloqueciendo, buscando un imposible para continuar esta obsesión con un hombre sospechosamente culposo de alimentar mi locura.
GER
Habrá más nombres
Sorbes la tristeza de tus lágrimas.
Lagrimas en el profundo dolor de la soledad.
El ya no está y vos sufrís tu presencia
en cada rincón de tu cuerpo, como ecos.
Los días pasan indiferentes, crueles.
Yo te escuché decir su nombre tantas veces,
yo sorbí tus suspiros en los días inacabables.
El se fue y dejó el abandono en vos.
El se fue por fin. Su nombre se evaporará.
Te digo: habrá más días, habrá más nombres.
Quizá, también, porque así es la vida, habrá/ otros ecos.
Ursula B.
Viejitos lindos
Alfonsina Storni
Alfonsina Storni (1892-1938), esta escritora argentina nació en Suiza en 1892, en la región de habla italiana. Vivió en Rosario, estudió Magisterio en la Escuela Normal y fue profesora de arte dramático, hizo alguna incursión en el teatro, pero lo más conocido de su obra son sus libros de poemas.
Comenzó su carrera literaria en 1916 con La inquietud del rosal, que recoge las sugestiones intimistas y sentimentales de un post-romanticismo, y publicó El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920).
Después realizó viajes a Europa, en 1930 y 1934, que influenciaron en su obra, se sumó a este cambio, su azarosa vida amorosa y su lucha por el papel de la mujer en la sociedad de la época, además de manejar el tema de la sinceridad erótica. Publicó en esta etapa Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). Escribe con menos cánones, y con expresión libre y desprejuiciada.
Se suicidó en 1938 en Mar del Plata, sintiendo la impotencia ante el dolor producido por el cáncer. La noche anterior a que se internara en el mar desde la playa La Perla, escribió un poema, que envió al diario argentino La nación, y que fue publicado con su necrológica: “Voy a dormir”, y que se cree estaba dirigida a su hijo.
Voy a dormir
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.
(24 de octubre de 1938)
La caricia perdida
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...
Si en el viento te llaman esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
(Languidez)
Domingo Faustino Sarmiento
En 1943, a 55 años de su fallecimiento,
la Conferencia Interamericana de Educación
(integrada por educadores de toda América)
se reunió en Panamá y estableció
el 11 de septiembre como Día del Maestro:
“Ninguna fecha es más oportuna para celebrar
el día del maestro que el 11 de septiembre,
día en que pasó a la inmortalidad
Domingo Faustino Sarmiento.
Por tanto se declara día del maestro en todo
el continente americano el 11 de septiembre”.
Nació el 14 de febrero de 1811 en la provincia de San Juan. Hijo de José Clemente Sarmiento y Paula Albarracín. Tuvo una formación autodidacta. Durante la Guerra Civil que asoló a las Provincias Unidas del Río de la Plata a finales de la década de 1820, combatió en el bando liberal, y cuando Juan Manuel de Rosas estableció su dictadura en 1835, partió como exiliado a Chile. En este país trabajó como periodista y profesor, y fue allí donde publicó Facundo, civilización y barbarie (1845), contra el régimen de Rosas. En 1842 comenzó a ejercer como director de la Escuela Normal de Preceptores en Santiago y, tres años más tarde, el gobierno chileno le envió a Europa y Estados Unidos para estudiar sus sistemas educativos. Tras la caída de Rosas en 1852, regresó a su país. Ministro plenipotenciario de la República Argentina (proclamada en 1862) en Estados Unidos, desde 1864 hasta 1868; al final de su ejercicio fue elegido presidente de la República. Su administración fue enérgica y progresista, extendió el comercio, mejoró el transporte, favoreció la inmigración y fomentó la enseñanza. El 22 de Agosto de 1873, Sarmiento sufrió un atentado. Iba a bordo de su carruaje volviendo de una sesión del Congreso y fue interceptado en Maipú y Corrientes por tres hombres. Uno de ellos le disparó, pero la pistola le explotó en las manos. Los agresores habían sido los hermanos Pedro y Francisco Guerri y Luis Casimiro, inmigrantes italianos contratados por Aquiles Seagrugo para cometer el asesinato.
Cuando acabó su época presidencial, volvió a enseñar. Como director de escuelas en Buenos Aires, reorganizó el sistema escolar. Entre sus escritos destacan Conflictos y armonías de las razas en América (1883), La vida de Dominguito (1885), dedicado a su hijo muerto en la Guerra del Paraguay.
En 1885 fundó El Censor y se opuso a la candidatura de Miguel Juárez Celman.
Su figura despertó admiración, resistencia y oposición desde las más diversas posiciones políticas en su época e incluso posteriormente.
Falleció el 11 de Septiembre de 1888 en la ciudad de Asunción, en Paraguay.
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