Imaginario 20
Octubre2010
Para comenzar:
Tenemos pleno convencimiento de que siempre se puede dar un poco más. Por eso incluimos en este número una nueva sección, “Viejitos lindos”, que incluye textos cortos de escritores célebres.
Además, por supuesto, encontrarán los acostumbrados textos de autores locales, así como noticias culturales varias.
También, por qué no mencionarlo, nuestros anunciantes recibirán un obsequio, como agradecimiento por apoyar este querido proyecto cultural que es la revista Imaginario.
Lisandro Bechir
I
Vela la noche
el tiempo se inventa
encerrado en marítimas ciudades escondidas.
desnudos los pies apoya sobre el musgo
arcones olvidados
velámenes ausentes.
espía
relojes y astrolabios
oye la asmática canción de los segundo
repta sobre cicatrices
descansa sobre ritos taciturnos.
el tiempo
se despierta
huele a pájaros.
Silvia Loustau
Vetla la nit
el temps s'inventa
tancat en marítimes ciutats amagades.
els peus nus, recolza damunt de la molsa
arcons oblidats
velams absents.
guaita
rellotges i astrolabis
sent l'asmàtica cançó dels segons
repta per les cicatrius
descansa damunt de ritus taciturns.
el temps
es desperta
ol a ocells.
Silvia Loustau
Mate amargo
Son las tres de la mañana. No consigo dormir. Me levanto, tomo mate y pienso. Pienso, recuerdo, desgajo momentos. Me siento atado a las ideas, a vos, a ella. Las casualidades se vuelven a repetir una vez más. Descreo de la reiteración de las casualidades.
Entre mate y mate, me reencuentro con sueños fosilizados; tan muertos, tan puros en su realidad nonata.
Soy un pasajero de mi vida. Ella me lleva. A veces me secuestra.
Anoche, tarde, revolví en el cielo en busca de una constelación en particular. Pasé horas rebuscando, cambiando la ubicación de mi cuerpo, inclinando la cabeza, haciendo equilibrio, desafiando a Newton. Porque no soy un cuerpo celeste, más bien blancuzco, lleno de cráteres como lunares. Claro está, tuve que rendirme antes de que se me cayera la cabeza. La maldita alquimia me ganó otra vez, y me dio tanta bronca que bajé todas las persianas de la casa. Así, a oscuras, y con los ojos cerrados, renové la búsqueda de tú constelación o rostro, pero me topé con un estallido de culpas y agujeros negros de donde logré escapar apenas.
Deseé que lloviera para no buscarte más en ese cielo burlón.
Para cuando tuve ganas de dormirme, sin sueño, las crueles imágenes picoteando mi vigilia y toda modorra desapareció como culpable.
Fue entre dos o tres lágrimas que logré levantarme, pisoteando mi fe, aguijoneándome los últimos pasos.
Los mates resultaron tan amargos como el veneno.
La oscuridad es ahora mi mortaja.
Si tengo suerte, y como dicen, toda mi vida pasará frente a mis ojos y conseguiré verte antes de que llegue la oscuridad final.
Julio Barnes
Viejitos Lindos
Esta es una nueva sección que se nos ha ocurrido incorporar (con todo el respeto correspondiente a los demás autores) de textos breves de célebres escritores, además de una sucinta biografía (obviamente) de los mismos.
Comenzaremos con el “cronopio” Julio Cortázar.
Este es un peculiar y divertido cuento escrito en gi´glico, un lenguaje inventado por él.
La inmiscucio´n terrupta
Como no le melga nada que la contradigan, la señora FIFA se acerca a la Tota y ahí nomás le flamenca la cara de un rotundo mofo. Pero la Tota no es inane y de vuelta le arremulga tal acario en pleno tripolio que se lo ladea hasta el copo.
-¡Asquerosa¡- brama la señora FIFA, tratando de sonsonarse el ayermado tripolio que ademenos es de satén rosa.
Revoleando una mazoca más bien prolapsa, contracarga a la crimen y consigue marivolarle un suño a la Tota que se desporrona en diagoni´a y por un momento horadra el raire con sus abroncijantes bocinomias. Por segunda vez se le arrumba un mofo sin merma a flamencarle las mecochas, pero nadie le ha desminido el encuadre a la Totasin tener que alanchufarse su contragofia, y así pasa que la señora FIFA contrae una plica de miercolamas a media resma y cuatro pedicuras de esas que no te dan tiempo al vocifugio, y en eso están arremulga´ndose de ida y de vuelta cuando se ve precivenir al doctor Feta que se inmoluye inclo´tumo entre las gladiofantas.
-¡Payaha´s, payaha´s!- crona el elegantiorum, sujetirando de las desmecrenzas empefubantes. No ha terminado de halar cuando ya le están manocrujiendo el Fano, las colotas, el rijo enjuto y las nalcunias, mofo que arriba y suño al medio y dos miercolanas que para qué.
-¿Tedas cuenta?- sinterruge la señora FIFA.
-¡El muy cornaputo!- vociflama la Tota.
Y ahí nomás se recompalmean y fraternulian como si no se hubieran polichantando más de cuatro cafetos en plena tetamancia; así son las tofifas y las fitotas, mejor es no terruptarlas porque te desmunen el persiglotio y se quedan tan plopas.
Del libro “Ultimo round”
La sucinta
Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914, de padres argentinos. Llegó a Argentina a los cuatro años de edad. Pasó la infancia en Bánfield, un suburbio de Buenos Aires. En 1932 se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires los que debió abandonar por razones económicas. Enseñó literatura francesa en la Universidad de Cuyo, Mendoza y renunció a su cargo por desacuerdos con el gobierno. En 1951 se trasladó a París donde trabajó como traductor independiente. En 1938 publicó, con el seudónimo Julio Denis, el libro de sonetos Presencia.
En 1949 aparece su obra dramática Los reyes. Dos años después, en 1951, publica Bestiario. A partir de los años sesenta se difunden los textos que le dieron renombre internacional, las novelas: Los premios (1960), Rayuela (1963), 62/ Modelo para armar (1968) y Libro de Manuel (1973). Otros libros que incluyen relatos, cuentos y géneros híbridos (ensayos, crónicas, cuentos, mini-ficciones y textos humorísticos) son: Final de juego (1956), Las armas secretas (1959), Historias de cronopios y famas (1962), Todos los fuegos el fuego (1966), La vuelta al día en ochenta mundos (1967), Último round (1968), Octaedro (1974), Alguien que anda por ahí (1977), Un tal Lucas (1979), Queremos tanto a Glenda (1980), Deshoras (1982). En 1984 recibió de manos de Ernesto Cardenal (poeta y entonces Ministro de Cultura de Nicaragua) la "Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío". Murió en París el 12 de febrero de 1984. Ese año en México se publicó el poemario Salvo el crepúsculo. A partir de 1986 han visto la luz las obras completas de Cortázar, incluso aquellas que habían permanecido inéditas. Su obra es un homenaje a la fantasía, el humor, la imaginación creadora y el manejo magistral del lenguaje.
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