Imaginario 34




Imaginario 34
abril 2012

Para comenzar


      A prepararse que en el mes de mayo se vienen dos propuestas de espeso tenor: la Feria del Libro, en Buenos Aires, y el Festival Azabache en Mar del Plata. Por estos pagos, parece, (extraoficialmente) que recién en el mes de julio vamos a encontrarnos con las Jornadas del Libro. 
También están en marcha las inscripciones para los Torneos Bonaerenses, donde participan tanto grandes como chicos.
      También me gustaría agregar lo siguiente: en la Biblioteca Pizzurno, para aquellos que gustan de la lectura, existe un sector especial con libros de autores locales. No estaría mal para aquellos que se interesan por la cultura local, que se den una vueltita por allí y descubran que los balcarceños poseen un gran caudal de historia literaria.
Renovamos el agradecimiento a nuestros auspiciantes por facilitar que esta publicación continúe con su objetivo: promover la cultura.

Lisandro Bechir_



                      

                 

Tango 


Hombre que toma la grácil cintura

precediendo la vibración del cuerpo.

Temblor en el abrazo con la mujer. Se  derrama estilo.

Frente a frente selladas donde el retumbo del corazón

se repite en golpes paroxísticos.

Es un instante. Huye el temblor, los  enlaza

                                       sin máscaras

el ritmo cadencioso, melancólico y sensual.

Se esquematizan quejas,

                                               vivencias

Se detienen en un tiempo de notas.

Olga Tasca de Pardo ( del libro … y son realidades)

ANQUILOSADO  

ANQUILOSADO Y RECALCITRANTE
ESCRIBIO A SU PROGENITOR MUERTO
PALADEO EXQUISITECES VARIAS VECES
Y LEYO LA HISTORIA DE SU PADRE.
MARIPOSAS ENHIESTAS
SOBREVOLARON LAS CALVICIES
Y EL LLAVERO SIGUIO EN LA MESA
IMAGINO TIEMPOS PASADOS
EXCAVO SU TUMBA PROSAICA
Y DESCENDIO SU AUTOESTIMA.
TRANSCRIBIO COMO HABITO INFINITO
INSCRIBIO CUAL TROGLODITA
INCONSCIENTEMENTE POESIA.
SE INMOLO Y PROCLAMO A LOS CUATRO VIENTOS

QUE ERA INMORTAL…
CIMENTO UN IMAGINARIO
DE CORCELES LOBREGOS
DE COCTELES DE MELANCOLIA.
LLORO SU ESTAMPA
FILETEO SUS CARNES ROJAS
Y ESTAMPO OSCULOS OSCUROS.
                                      H.  Aníbal González

FÁBULA DE LA “Z” Y LA “S  


Y así, comenzaron a llegar los invitados a la fiesta. Se trataba del evento más importante de la Alta Jerarquía en Lingüística y Oratoria. Esta vez, los invitados eran exclusivos. Eran los que formaban parte del último discurso del rey.
En un instante, ante  una torpe distracción del portero, una letra indiscreta se infiltró.
Tal vez cansada de ser poco incluida en textos, discursos y demás; aparte de ser fonéticamente ignorada, decidió inmiscuirse en la fiesta, con la invitación de su prima, cuya "voz" es muy parecida. Aprovechando la distracción de la anfitriona, recorrió parte del lugar e interactuó con los demás invitados, pero no tuvo en cuenta que uno de ellos era un erudito en letras que advirtió a la dueña de la fiesta. Cuando se le solicitó su identificación, salió a la luz lo que había hecho. Su explicación fue: "no soy valorada como corresponde. Tengo poca participación en el lenguaje y no reconocen mi sonido natural, confundiéndome constantemente con mi prima S".
La anfitriona, considerando su discurso le dijo: "entiendo tu planteo, valés tanto como cualquiera de los demás invitados. Aún así, te doy la bendición y el privilegio de tener protagonismo en innumerables apellidos y nombres propios. Tu letra será escrita con mayúscula y serás nombrada y reconocida todos los días en escuelas, clubes, instituciones, empresas, organismos públicos, etc. La "Z" finalmente se fue feliz y contenta. La anfitriona logró su objetivo: quiSo demostrar que nadie necesita hacerse pasar por alguien para valer. Cada uno vale oro y brilla con luZ propia. Lo importante es no encandilarse y envidiar el brillo de los demás.
                                                                              M


Llanto de niño 
 

     Los árboles se retuercen por la acción del viento como un sueño convulsivo.
El cielo rocía una fría llovizna sin color. Alzó la vista y distinguió una especie de galpón herrumbroso. Un refugio.
Su mirada era inquieta, explorativa.
Las voces, de momento, habían desaparecido. Sin embargo, los lúgubres recuerdos próximos, lo tocaban como espectros ciegos.
Empapado, desesperado y fugitivo, comprobó si aún llevaba el amuleto. Para algo tendría que servir.
Transparente de miedo, escuchó a los perros y sus ladridos lejanos. Casi podía verlos, olerlos; desorientados, extraviados. Un conjunto de cazadores demiurgos intentando, una vez más cercar su huída.
El enemigo, el otro, continuaba buscando también. Acechaba con su llanto de niño.
El solo recuerdo de ese cruel sonido le erguía la piel.
Los hombres lo buscaban para volver a encarcelarlo por un crimen del cual era inocente. Al menos, sólo cómplice.
El otro, ese demonio con forma de bestia aniñada traía otras intenciones. Deseaba habitar en él, dividirlo.
Y el hombre sabía que eventualmente aquello iba a suceder.
La irremediable bestialidad del hombre anormal gozaría una vez más de su privilegio original.
La lluvia gritaba y reía presa del pánico que sentía; sus lágrimas golpeaban a manotazos las chapas del techo, ahora, más parecido a un lecho de muerte que a un oportuno refugio.
Imposible encontrarse lo suficientemente seguro  o humano para no exaltarse ante la idea de que su plenitud espiritual estaba a punto de ser profanada.
Vacilaba. No se decidía a salir.
Un raro sentimiento de pérdida le llegó a la boca, faltándole el aliento.
Pataleó, abriendo grande los ojos como quien pretende comprender, ver más allá.
Pero,  no sintió más que una sonrisa de muerto dibujándose, tenaz, en sus labios.
Tan silenciosa como llegó a él, la locura ocupó su lugar haciéndose cargo del resto de sus días.

Lisandro Bechir



imaginario 33




Imaginario 33
marzo 2012


Para comenzar

Poco a poco, vamos incorporando secciones a Imaginario. En esta oportunidad se trata de Fotografía y Misceláneas (para reflexionar).
El comienzo de las clases supone, también, el inicio de la actividad ciudadana en general, como si un engranaje del tiempo se pusiera en movimiento.
Sin embargo, marzo , en el plano cultural, estuvo bastante quieto. Supuestamente, a fines de marzo, principios de abril se avecinan las Jornadas del Libro. Eso representaría un buen empuje para despertar espíritus creativos. Algo de motivación nunca viene mal ¿no?
Por mi parte, el próximo mes presento mi nuevo libro: “Primera estrella tras el crepúsculo”. Una novela corta.
Una pequeña sugerencia: si ustedes se enteran de alguna actividad cultural, mándenme esa información, quizá desde acá podamos divulgarla. A la vez pasen la voz a otra gente. Porque aquellos que nos interesamos por la cultura, en gran medida, dependemos de nosotros mismos.

Lisandro Bechir



Metáfora


Porque eso no nos dejaba de mirar.
Porque no nos dejaba salir con su presencia ominosa.
La ventana era todo nuestro mundo.
La ventana nos mostraba otro mundo, negado.
¿Él siempre estuvo ahí?
Él siempre estuvo ahí.
¿Cómo no lo vimos antes?
¿Cómo no nos enteramos?
¿Si salimos nos comerá?
¿Si salimos nos tendrá completamente a su merced?
No nos queda otra cosa que esperar.
No nos queda otra cosa que aguardar que se canse y se vaya.
Pero, no se irá. Aguardará hasta el final.
Pero, entonces tampoco nosotros dejaremos de mirar por la ventana.
Alguien nos despertará, tarde o temprano.
Alguien esfumará su presencia.
Y mientras tanto seremos tres huérfanos sin sueños.
Y mientras tanto seremos tres huérfanos, esperando.
 Mirando por la ventana.
Lisandro Bechir
Del libro Ni el cielo ni el infierno
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El cuerpo de la bailarina 

El cuerpo es la identificación de un otro/a. Es la geometría inclaudicable del éxtasis. De unos brazos alineados. De una robusta espalda. De unas piernas contraídas en salto al vacío. De una cabeza echada hacia atrás. Un abdomen contraído y una garganta que lucha por gritar desaforada, con los dientes sin rechinar, por la oportuna abertura de mandíbulas.
El cuerpo es la proyección del yo más íntimo, son los dedos de las manos estirados por alcanzar lo maravilloso que existe más allá del aire enviciado de la gran ciudad. Es también el rostro que expresa como un clown, lo inoportuno.
Sus escápulas parecen alas y su columna vertebral el cuerpo de una mariposa. Los glúteos son una manzana apetecible en la curvas de guitarra de aquella mujer esbelta y atlética. Gira sobre la punta de sus pies y se inclina en flexión de rodillas como saludando. Los músculos vibran y se estiran, se retuercen como una madeja de hilo de lana.
Gira y gira al son de una composición de Bach. Se empequeñece al agruparse abrazando las rodillas, con la mirada oculta en lágrimas de cristal. De repente vuelve a mostrarse en toda su extensión, el torso erguido, los brazos angulados, el rostro expresando pasión, las órbitas de los ojos pintadas de negro. Se libera en un nuevo ambiente creado por su arte, los aplausos son los que ahora contaminan el aire. Ella se arremolina una y otra vez, se desovilla en diferentes figuras con el mentón como señalando al más allá. Otra mujer, su amiga, pasa la gorra entre el público que accede sin dejar de prestar atención a la pelvis de la bailarina que se contorsiona en espasmos lúdicos. Sigue y sigue hasta que la transpiración le indica el límite, se detiene y cual estatua permanece en su última posición de salutación y agradecimiento.
La gente exclama bravísimos y se permite emocionarse tras el final de la perfomance. Una sonrisa aparece en los labios de la bailarina, mientras su diafragma aún excitado rebota entre sus costillas.

H.Aníbal Gonzále

Imaginario 32




Imaginario 32
Febrero 2012

Para comenzar

Tenemos una nueva impronta en este nuevo año de Imaginario.  Acercar vida y obra de escritores balcarceños. Consideramos que es necesario; casi obligatorio. Uno no puede únicamente saber que en esta pequeña ciudad también se escribe (mucho y bien) y a la vez desconocer a sus autores.
También quería trasmitirles lo siguiente:
La cultura de una ciudad la construye su gente.
La cultura de una ciudad es un bien común, una herencia que se va depositando de generación en generación.
Ese no es ningún secreto, aunque a veces solemos olvidarlo.
Esta es una ciudad donde muchas personas y grupos (por separado) parecen preocuparse por mantener el interés en la “cultura”.
Dijimos que la cultura es tradición y se trasmite de una generación a otra.
Pensemos un momento. Nosotros, los adultos, qué les estamos trasmitiendo a los “nuevos”, a la juventud “perdida” y a la juventud “encontrada”. No olvidemos que todos somos responsables de cómo serán las futuras generaciones. Mirar para otro lado, echarles la culpa a los demás son tristes excusas.
Es que a veces, los olvidos más sencillos provocan desastres irremediables.
Estamos en democracia. Hablar no duele. Pensar, mucho menos. Dejemos como herencia algo más que críticas y quejas. Todos fuimos jóvenes. Todos nos equivocamos.
Ahora, como adultos “sabios” ¿qué podemos hacer de positivo por ellos?


Lisandro Bechir



Escritores de Balcarce

Vida y obra

Olga Tasca de Pardo

*Nacida el 17 de octubre de 1929, en Chascomu´s. Pcia. De Buenos Aires
*Fundadora de LALCEC, lucha Argentina contra el cáncer- Año 1.980 (hoy en LIBALCEC).
*Año 1.997 “Mujer destacada Bonaerense”.
*Numerosos Premios Nacionales y Latinoamericanos como poeta.
*Convocada por la investigadora norteamericana Lea Fletcher, Directora de Archivo Latinoamericano Superior de Escritores de los Siglos XIX y XX, a través de la Feria internacional del Libro de Buenos Aires, para ser incluida, por su libro de cuentos “Cuentos de Suertes y Tardes”, en la Bibliografía de Narrativa de Escritoras Latinoamericanas de los Siglos XIX y XX.
*Autora de Guiones – Ensayo – Novela.
* Primer Premio Poesía en el volumen “Poesía en Marcha” (antología de poemas de la Provincia de Buenos Aires), Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.
*Sus obras han sido expuestas en las Ferias Internacionales de Buenos Aires, años 1986, 1987, 1988 y 1991, Frankfurt, en             Feria del Libro Montevideo, Uruguay. Además expuestas en la Biblioteca de la Embajada Argentina en Paris (Francia), en el Rangiteikei Collage de Nueva Zelanda, en Países Latinoamericanos. Fue invitada a enviar libros suyos a España, para un Proyecto Telemático organizado por el Ayuntamiento de Callús (Barcelona) , siendo sus trabajos analizados en diversos Institutos Educativos del país.
*Medalla de Plata: “Mujer del año, 2000”, (Multipartidaria, UPCN, UNLP, IESH), año 2001.
*Su obra compuesta con el escritor César Gustavo De Gerónimo, intitulada: “Un país no es el límite” obtuvo la Faja de Honor de la S.E.P. (Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires), siendo premiada con la misma distinción en Narrativa su libro “Cuentos Portátiles y otros”. Año 2007.
*Integra ONG PROYECTO 10 – Becas para Estudiantes que asisten en distintas Facultades del País.
*Reconocimiento del ROTARY CLUB a la Madurez Activa por Literatura y Acción Social. Año 2010.
*Tienen inclusión sus poemas en una invitación emitida por Dunken, entre escritores de la Nación.
*Finalista en Editorial Argenta, en el certamen XVIII.
Cuadro de texto: Llegada



Siempre está a mi lado

 para comprenderme

Año ´46


Me tomó entre sus brazos

Y su piel con tibieza relajó mis sentidos.

Me tomó entre sus brazos y mi cuerpo dolido

Se plegó de colores,

De luces,

De temblores.

Sin vacilar ya grito: el amor

Ha llegado.


… y son realidades
*Faja de Honor instituida por la S.E.P. (Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires) como co- autora por el ensayo: “Un sillón, un hombre y sus ideas” - Desde el Poder. Desde el llano”. Co-autora señora Clotilde G. Biaus de Mare.
*Es autora de 12 libros. Además compartió 11 antologías latinoamericanas e internacionales.
*Primer Premio: Rubro Letras. Cámara de Senadores Pcia. De Buenos Aires. “Mujer Innovadora”, Medalla de Plata.
*Fue integrante del rubro Damas del Club Leones de Balcarce. Siendo su marido creador del Club “Leo Juvenil”, ocupó la Secretaria del mismo, interviniendo en la formación de líderes. En este Club Leo fue parte organizativa de la venida a esta ciudad de Maria Elena Walsh. Se realizó un importante evento con la participación de todas las escuelas del Distrito que pintaron murales, interpretando poemas y canciones de la afamada escritora. El acto con la presencia de ella, se realizó en la Plaza Libertad.
*Junto al escritor Jorge Dágata realizó un video de la ciudad de Balcarce.
*Tuvo entrevistas radiales desde Buenos Aires desde el programa de Rolando Hanglin.
*Fue entrevistada en dos oportunidades por Radio Provincia de la Plata.
*Invitada especial al encuentro de escritores de distintos países realizado en el Teatro Argentino de La Plata.
*Activa partícipe en exposiciones de esculturas en a ciudad de Balcarce y Mar del Plata. Dos de sus esculturas fueron adquiridas por el Instituto Anglo Francés de La Plata. El “Ángel negro” y “Contorsión Suprema” (mujer embarazada).
*Fue premiada en Poesía por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.
*Presidio´ la Comisión Cooperadora de la Escuela Nº 1 Domingo F. Sarmiento.
*Secretaria de la Comisión Cooperadora del Colegio Santa Rosa de Lima.
*Interviene en el Grupo de Letras y en Talleres Literarios.
*Donación de escultura al Museo Histórico de la Municipalidad de Balcarce.
*Escultura “Madre e hijo” hecha junto a la escultora Alicia Garciarena, donada a  “Nuestro Sueño” (Capacidades Diferentes).
*Integrante del Grupo “Abuelas Cuenta Cuentos”, que está inspirado en la finalidad de visitar escuelas en radios urbanos y rurales, hogares de ancianos y de niños, y sociedades de Fomento en Balcarce y en pueblos aledaños.
*Junto al fotógrafo César Latorre realizó un video sobre Alfonsina Storni.
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Agua


La noche inspiraba  más al desvelo o al insomnio que silencio de almohada
Viento del sur, metiéndose entre las rendijas del alma, lluvia otoñal en medio de la sequía. Mucha soledad, mucho ruido en aquella aldea. Cada ruido, una nueva sensación, un nuevo temor. ¿Serían nuevamente los ladrones que estaban atacando a mano armada y con pasamontañas negros las aldeas de la zona?
Las últimas hojas, las robadas al 21 de marzo armaban remolinos en cada equina. El molino giraba sin parar.
Por la ventana principal entraba agua sin pedir permiso. ¡Parecían baldes de agua pero no fría! Eran calientes, ardían, cada milésima gota era un dolor en el alma. Esta agua caía sobre mi impermeable verde. Resbalaba por fuera, pero dejaba huella en mi interior. Imaginarán porque. Tenía frío. El invierno no me daba respiro, llovía sin cesar casi un día tras otro. El poco sol que salía no dejaba secar ni almas, ni calles, ni baldíos. La lluvia caía sobre la techo de chapa gris de mi casa vieja. Deseaba ver el arco iris. La basura empezó  a correr por las calles, las casas se invadieron de goteras, las hojas de los árboles taparon de inmediato las membranas. Ni hablar de las alcantarillas de las calles del sur, del norte.  En fin, de todo el pueblo. Corría el agua y entre el agua corrían pañales, colillas de cigarrillos, la comida de toda la cuadra, (uno después se queja de los perros). Esto pasó cerca del cerro, con el agua en pendiente, por la zona de la estación, en la plaza, por el hospital. Instantes de angustia y de dolor para ciudadanos desesperados. Mi vecino, había perdido toda su cosecha, el otro, no podía trabajar su camión. Ni hablar del resto de la cuadra. Para qué escribirlo si ya todos saben lo que le pasó al abuelo Carlos, a la tía Ester. ¡Salió en todos los diarios! El agua, como el fuego, es buena en su medida justa. De no ser así es una fatalidad y quién, quién me dice como la enfrentamos. Poniéndole onda, valorando la vida y aprendiendo que lo material es pasajero.
 ¡Pero, a la pucha, como cuesta!




Marina Ibarlucea


HERENCIA

La memoria de las generaciones nunca envejece. La infancia es un país que nunca termina. Pienso en Disney. La fórmula de la inmortalidad.
Dijo Bette Davis que “el sexo es la broma más grande que Dios ha hecho a los seres humanos”.
Andrea aún no se embarazó. Tuvo que cambiar las sábanas ensangrentadas con su savia.
El sabor de la cereza. Recuerdo a Kiarostami y su film singular.
El riesgo castiga de modo creciente. Uno elige o se lanza al azar del descubrimiento. La panza, el ombligo henchido, profundo.
Un engendro que florecerá, que dará frutos, que sonreirá y llorará, que aprenderá y en un laberinto infinito se descubrirá a si mismo hombre de alma inquieta.
También mentirá. Aprenderá a hacerlo, sí.
Sentado, escribo y pienso, pienso y escribo casi sin parar. Sé de lo que hablo, sé lo que digo y eso ya es algo.
Los atavismos que nos atan en cabuyería. Los nudos, las trenzas, el bollo de hilos atados sin orden alguno. El nudo en la garganta y el quid de la cuestión.
Para que auto infligirme dolor. Basta ya. No soy un fracasado. Sí, alguien que se enfrascó y hasta se ovilló. Ya no más. Ya estuve fetalmente en un rincón. Ya recordé las miserias vividas.
La trascendencia del ser es lo que determina la inmortalidad. La obra, el hijo.
El fruto de su vientre. Un nuevo comienzo. Un nuevo prólogo. Al sosías que soñaba en canción diantresca hoy lo veo a los ojos. Otra voz. Única e irrepetible. Y la herencia de la memoria, inclaudicable.
Una nueva página limpia, virgen.
Cuarenta años: toda una experiencia, torcida pero, al menos propia e indiscutible. El futuro sin sombras. Palabras que brotan de mi boca ¿cualunques?
El fósforo y el fueguito inicial tras el roce, la caricia. Glotón en la teta, ama a su mami. El pañal cagado y los sollozos noctámbulos. Un film aún mudo como los de Carlitos Chaplin
La sonrisa cálida de madre en Andrea. La felicidad que luchamos por alcanzar en lo que hacemos que es también, un poco, lo que somos. Y ella es mujer y madre. Un sentido distinto en nuestros afectos.
La herencia es inevitable. El hijo rondará cual hoja seca otoñal en remolino de viento. Las fotografías mantendrán viva la memoria de momentos pasados. Se reeditará el momento de los primeros pasos bípedos, momento de independencia.
“Precipitando la caída” es una frase que anuncia el tropiezo. De seguro habrá varios, pero el niño avanzará. Se impondrá la tozudez de la libertad de desplazarse.
Exista una incomprensible violencia que, sin embargo, impulsa la vida. Es así nomás, aunque cueste entenderlo. Los ojos humanos están demasiado domesticados por la rutina y la cotidianeidad, y por ello, ignoran.
Y qué dirá el margen, actualizaciones y agregados a la escritura, a ésta, la mía, por parte de quien la lea. ¿Qué dirá? ¿Y los subrayados? Mantendrán viva a la literatura, eso harán, harán que rejuvenezca, y así el ciclo de retorno vuelve a su devenir.

H. Aníbal González

Imaginario 31



Imaginario 31 noviembre 2011
Para comenzar

    Hemos regresado luego de una pausa involuntaria. Los detalles, no importan.
     Tenemos mucho por decir, trasmitir. Como siempre, novedades, revisiones, comentarios. Y por supuesto, literatura; textos de autores locales.
    También, aprovecho este espacio para anoticiar lo siguiente: Ediciones LB tendrá un stand de venta en la ciudad. Allí podrán encontrar información sobre el trabajo de edición de libros que llevamos a cabo,  material ya editado, y novedades: nuevos libros y una revista mensual llamada Deshoras, con un conveniente precio de tapa. Estaremos en la plaza, calle17 y 18, desde el mes de diciembre.
    Los esperamos.


Lisandro Bechir

Bésame otra vez.   

El diario íntimo sobre la mesa
 y la ruleta de un encanto vicioso.
Podemos tener nuestro mundo,
                               correr desnudos,
tocarnos sin miedo en calles humanas.
Nadie nos va alcanzar.
Escapo y enredo mi cuerpo con tu boca,
manipulo el tiempo de tus manos
                                         sobre mi espalda. Nadie será infeliz.
Delirios como zumbidos de abejas,
amo tus manos, mujer, inocentes en la noche…
Vagamos en la locura de un beso irritando miradas.
No nos importa lo que diga el mundo.                                                      
Somos el arte desnudo y desnudos juntos en la belleza.

¡Estrellas claman nuestros vientres!
                                           ¡Metamorfosis de seres!
Manos que juegan, manos secretas…
En el rincón de una ciudad, un grito de paz y de guerra.

¡Soles de invierno y niños traviesos!
Susurran palabras,
                       encuentros y besos… 
Labios roban las ganas de morir,
                                      camas y espejos ciegos.
Nadie nos verá despiertos en medianoche,
                                                         ni pecando los cuerpos...

Mírennos, somos esclavos de un sueño robado,
la distancia de un mar desvelado,
                                            bailando en un poema…
Somos almas desnudas en acuarelas,
pintando los cuerpos con nuestras manos,
pasiones sin ninguna condena,
rebeldes y amantes de un mundo pagano.



Santiago Ortigosa

El cuerpo y yo 

Soy cuerpo con alma
espíritu sensible
partes de una totalidad
conjunto de instrumentos
intensidad de sentidos
cuerpo que baila con el viento
cuerpo que a veces también llora
tantas otras ríe

soy manos, soy vida
uñas al viento
emociones en piel
con brazos unidos al tronco

soy mujer
con sentidos
con latidos en piel
cabello teñido? o no?
dan marco a mis ojos
miro con ellos la vida
reflejo de mi ser



soy espejo de un todo
de la cabeza a los pies

soy pecho, espalda, cintura
entrepiernas, rodillas, tobillos
habla el cuerpo, lo escucho

soy emoción  baña mi ser
derrama derrocha
alegría
arco iris de mi propia vida
labios sentidos
pronuncias latidos
corazón vivo
razón del peregrino

              soy paso corto, seguro
             firme
             cuerpo amado
              de lágrimas y risas
              (que recubren mi sien)


            Marina Ibarlucea



Imaginario 30




Imaginario 30 Agosto 2011

 Para comenzar

A un mes de nuestro tercer aniversario,  le damos las gracias a todos aquellos que nos saludaron por ese motivo y a todos aquellos que leen siempre la revista, y no lo hicieron.
Pasando a otro tema, las labores culturales en nuestra ciudad son numerosas, constantes y extraoficiales; dejando así,  claramente expuesto el interés de muchos de nuestros ciudadanos por mostrar sus diversos intereses, una fuerza no anclada a un presupuesto siempre escaso. Y esto es admirable. No flaquear. Porque no todos flaquean, no todos pululan en la sociedad sin ningún tipo de reacción.
La cultura continúa su marcha empedernida. Y eso es sano. Lamentablemente, hay mucha gente inmune, gente que debería, por sus actividades cotidianas,  involucrarse en estos emprendimientos. Pero, bueno…
Inocular cultura es una tarea ardua. Sobre todo cuando el virus de la indiferencia se mantiene (contradictoriamente) siempre alerta.

Lisandro Bechir


La balanza del amor 

Estaba en el octavo piso, el taxi de la vuelta no me había querido llevar a casa, y la sombra del edificio de enfrente se enroscaba en mis ojos como una luciérnaga muerta.
Miré hacía abajo el disturbio silencioso de una ciudad demente, froté la baranda, y vi por última vez caer el sol detrás del oscuro mar.
¿Se puede saber cuánto va a costar mañana el kilo de tomate? ¿Ella sabría que la había amado con todo lo que cuesta ser idiota en este mundo? ¿Y si mañana los precios suben, y ella no sabe lo que la amé y aun la amo? ¿Cuánto cuesta el amor?
La verdad, no lo sabía.
Me saqué las zapatillas, la remera, sonó las campanas de las seis… Y me deslicé como un gato en la cornisa hacía el precipicio que me llamaba tumbándome de espaldas.
Hacía frío, y el olor del puerto no me dejaba respirar a medida que el suelo se acercaba a mi cara
.


Santiago Ortigosa

                                  Tiempo usado

Este veneno en los sueños no puede construir nada.
Pero a la vez es n punto sin razón, un margen.
Tengo un juguete roto en las manos.
un ser amado sacado a destiempo de mis pesadillas.
Reina el azul en el cielo iluminado.
Y me pregunto si los minutos de cada día
serán como fotografías de Polaroid.
Porque hay tiempo usado, mal usado,
como una vieja estrella que se apaga
o un nombre que se olvida al final del día.

Julio Barnes



Bohemio

Corría el año 60 cuando llego este forastero al barrio de San Telmo. Se ocupo de buscar una habitación en algún hotel de la zona y consiguió en uno que alquilaba las habitaciones y ahí se alojo. Casi nunca se lo veía de día. Siempre salía a caminar al anochecer o ya de noche. Nadie sabe de donde es. Algunos dicen que llego de algún lugar de Misiones, otros que es chaqueño, pero a ciencia cierta nadie sabe quien es. Los vecinos del barrio le pusieron el apodo de “El bohemio”, aunque algunos lo llaman Don Jorge. No se sabe cual es su habilidad. Alguien lo trato dijo que fue puntero político, ahora  venido a menos. Por eso rumbeo para la Capital. Siempre se lo ve solitario, de noche, sin compañía. No se le conoce amistad femenina. Siempre rechaza alguna invitación de los vecinos del hotel donde se hospeda. Se dice que de noche se dedica a visitar los perembundines de la zona. Siempre anda bien vestido y los zapatos bien lustrados, es muy educado y con la sonrisa a flor de labios. Siempre se entrevera en algún bailongo. Le gusta mucho el tango, por eso el apodo de “El bohemio”, pero no le gustan las peleas; no discute casi nunca y si insisten en provocarlo, da media vuelta y desaparece. No se le conoce amor alguno. Por eso el mote de “El bohemio”. El dice que no tiene familiares, que anda solo por la vida y los caminos de Dios.
Ha pasado un tiempo y al Bohemio no se lo ve. Todos preguntan por el, pues y no se lo ve caminar por las calles de San Telmo al anochecer. Una vecina del lugar fue a visitar a un familiar que estaba internado en el hospital de Avellaneda y grande fue la sorpresa de la mujer  dado que, al lado de su familiar, en otra cama, estaba el Bohemio, con la barba bastante crecida y todo el pelo revuelto. Ya en los últimos días de su vida. Llego la enfermera de turno y la mujer le dijo: “Yo a ese hombre lo conozco en el barrio. Lo llamamos El Bohemio, y otros le dicen Don Jorge. “La enfermera le contesto: “El dice que esta así por culpa de un amor no correspondido y prefiere morir ante la negativa de esa mujer.”
A los pocos días falleció.
Comentan algunos que visitan el cementerio que siempre, en la tumba de El bohemio, hay un ramo de rosas blancas.
¿Serán de aquella mujer por la cual murió, las rosas que están en su tumba?
Unos dicten que murió de amor. Otros, que lo envolvió un perfume de mujer.

El sureño


Imaginario 29



Imaginario 29
Julio 2011
Para comenzar

Cumplimos tres años. Sin interrupciones; con altas y bajas; con sueños cumplidos y por cumplir.
Quienes hacemos la revista Imaginario somos dos personas: Marisol Moreno y Lisandro Bechir. Pero, la integran, con sus textos y apoyo, muchas más.
Este mes (casualmente, con motivo de un nuevo aniversario) agregaremos otro eslabón en las secciones de la revista, ampliando así, el espectro temático de la publicación. Se trata de De Culto: una sección revisionista,  donde incluiremos películas, libros (por supuesto), personas, personajes, y casi toda cosa idolatrada dentro del mundo del arte. Dicen que en la variedad esta el gusto. Veremos que tal resulta esta idea.
En fin, solo resta agradecer a todos los que adhirieron y adhieren a sostener esta publicación mensual de distribución gratuita: Imaginario.

Lisandro Bechir

Jardines de un paraíso tenor 

El concierto, una voz a lo lejos y risas de niños.
Eterno suena…
               Gamas de pájaros y rosas de fuego.
Flechadas.
Flechas como Dioses del Olimpo
                         marcan la tiniebla de un ser.
Jardines y voces de coro cantan mi silencio.
Dime:
       ¿Dónde se pierde las notas de un piano amorfo?
Cataclismo de una mujer en el escenario de mi vientre.
Dime:
      ¿Dónde se encuentra la verdad de mi música?
Hay disfraces
             y cuerdas que atan mi cuerpo…
Destruyen la fábula de un cuento mal escrito,
                                                                        mal escrito…
Muertes sonoras de mujeres vivaces…
                                              Y yo, yo… Instrumento pagano.
Soy concierto que da noche en ojos febriles
y desesperan en cada roce de mis manos…

¡Salud!

(Somos amantes de tu música y tú nuestro amo…)

Santiago Ortigosa.
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Fin de semana 

Sábado y Domingo. Es la hora del recreo, del descanso, del glamour. Cuando llegás me siento rara, pero cuando te vas me pongo triste. Te siento, te disfruto, te extraño. Las pasiones se juntan: un gol, una canción, una comida, exclusivos para mi. La emoción se vuelve inevitable, te necesito. Un arrullo de cuna radial, se vuelve magia, encanto y placer. La alegría, el enojo, la nostalgia, primerísimos actores de esta obra de dos días. Shalom, paz, serenidad, cantos de mi alma que me acompañan hoy y mañana. El refinamiento de unas rosas blancas, la luz tenue de un velador, perfecto paisaje dominguero. Dos copas de champagne esperan ser disfrutadas, celebrando la vida. Fin de semana, te quiero, te extraño y siempre te espero hasta la próxima vez.

Teresita Vago
Farolas en torno a la laguna 


  Caminábamos despacio, como escrutando el modo de volvernos a conocer. Ella sorbía con placer el aire nocturnal de noviembre, en las cercanías de la laguna.
  Comentó algo acerca de que sentía culpa por haber tardado en llegar, pero su madre aún la presionaba para impedir este encuentro furtivo.
  Se detuvo un instante, casi a la orilla del agua, con la cabeza gacha, y  la oí reír. O llorar. No me atreví a preguntar; solo contemplé su cabello iluminado por una luna amarillenta y perturbada; su perfil encubierto por hebras rubias casi permitía adivinar el contorno de su rostro.
  El viento comenzaba a mecer la tranquilidad del agua y en medio de aquella inquietud, mientras intentaba encender trabajosamente un cigarrillo para compartir, la oí nombrarla. Luego, desviando el rostro aniñado hacia las farolas que alumbran el muelle, donde habíamos estado casi eternamente(al menos para mí) dijo unas palabras ininteligibles. Tal vez fueran polacas. Su padre había nacido y crecido allí. Su madre… su madre tenía el inusual aspecto de esbelto indígena sudamericano.
Sofía, heredó de ella la figura delgada, frágil y la exacta manera de reír y llorar, siendo estos dos últimos aspectos, tan similares que costaba distinguirlos.
   La nombré con un dejo de aliento. Mi mano temblorosa le pasó el cigarro. Ella lo tomó con sus delicadas manos y algo en aquél gesto o quizá fueron sus ojos rozando los míos, me despertó una insólita excitación.
-Ya está hecho- dijo, soltando las palabras a un viento que se las llevó muy pronto, como si quisiera redimirla.
   No atreviéndome a contestar, recorrí sin moverme, las ondulaciones de la laguna que, de repente, esa noche habían cobrado un horroroso significado.
-Volvamos- oí decir a la voz de acento y cadencia musical. Cualquiera al escucharla evocaría, erróneamente, la imagen de una bailarina diminuta girando sobre una caja de música.
   Sus dedos fríos rozaron los míos, como a veces esas aguas profundas rozaban los cuerpos despojados de misericordia, precipitándome a un grito apagado.
   Tomé el cigarrillo, junto a su beso, como un recuerdo maravilloso.
   En mudo acuerdo, volvimos pisoteando la tierra encharcada del camino que llevaba al muelle de madera añeja, a las luces que lo rodeaban en la soledad de esas altas horas.
   Antes de llegar  a su auto, aparcado a solo unos metros de la laguna, me invadió un escalofrío. Ella lo notó, volvió su rostro de hada hacia la orilla susurrante y no conseguí descifrar si lloraba o reía.
Lisandro Bechir

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